El BANCO COMÚN DE CONOCIMIENTOS

miércoles, 22 de junio de 2011

fracaso europeo

“Que Grecia cumpla es necesario para que quienes hacen los deberes, como España, no sufran las consecuencias de que otros no los hagan.” -Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea-

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A ver si lo he entendido, que soy un poco lento: resulta que el futuro de la zona euro y de las economías europeas depende de que el parlamento griego apruebe un nuevo plan de ajuste más drástico que los anteriores, para así activar el segundo rescate.

Es decir: que si los griegos no aceptan recortar pensiones, subir impuestos, despedir a miles de funcionarios y privatizar medio país, vendrá la debacle continental: el efecto contagio, el efecto dominó, el efecto Lehman Brothers y no sé si también el efecto mariposa y el efecto invernadero, ya puestos; la crisis se extenderá a todos los países, la moneda común desaparecerá, los trabajadores sufriremos más paro, más recortes y más miseria…

Pues sí que son egoístas los griegos, que prefieren salvar lo poco que les queda y dejar que se derrumbe Europa entera, ¿no? Pues no. Lo siento, pero no trago. No pienso seguir culpando a los griegos de todos los males, los suyos y los ajenos. Grecia es más víctima que culpable de una crisis que, no olvidemos, en sus inicios no fue helena sino financiera.

Ya va siendo hora de reconocer que la política anticrisis europea no funciona. Ni sirve para recuperar la economía, ni está sirviendo para resistir los “ataques de los mercados”. A Grecia se la rescató hace un año, se le impuso un plan de ajuste a lo bestia, con reducción de salarios y pensiones, recortes en educación y otras sangrías, y un año después no sólo está mejor, sino mucho peor, pagando hasta un 29% -han leído bien- por colocar bonos a tres años. ¿Para qué insistir en la fórmula del “rescate”, si el dinero recibido sólo sirve para pagar intereses, mientras se lucran los que hacen negocio con la deuda griega?

Insistir en el mismo camino no salvará a Grecia, desahuciada por los mercados y por la fraternal Europa. Sólo conseguirán hundirla más, a un coste altísimo para todos y, una vez hundida, los mercados trasladarán el negocio a otro país.

Yo no digo que abandonemos a Grecia, pero como parece demostrado que no la estamos salvando, ¿no deberíamos probar otra cosa?

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