El BANCO COMÚN DE CONOCIMIENTOS

jueves, 17 de marzo de 2011

UNA ESPAÑOLA EN TOKIO

Diario de una estudiante española en Tokio
En la ciudad el transporte funciona, hay alimentos en los comercios y la gente hace vida normal, a pesar de la imagen de colapso que se tiene desde fuera

Ana Sangüesa Nasser Tokio 17/03/2011 14:36 Actualizado: 17/03/2011 15:00

Apadrina a un Niño0,70€ al día Cambian una Vida No te lo Pienses. Apadrina Ahora!Intervida.org
ANUNCIOS GOOGLE

Varias personas hacen acopio de alientos en Tokio, donde es posible encontrar comida, gasolina, etc.EFE/EVERETT KENNEDY BROWN
NOTICIAS RELACIONADAS
El Gobierno japonés alerta del riesgo de un gran apagón en Tokio
Diario de una estudiante española en Tokio
La radiación alcanza la metrópoli de Tokio
Otra fuerte réplica de 6 grados se deja sentir en Tokio
Esta mañana quedé con una amiga española para ir a comer tsukemen, un plato que ambas teníamos ganas de probar. Consiste en un caldo en el cual mojas los fideos y le añades la guarnición, que se sirve aparte (huevo, carne, verduras...) Es parecido a los famosos fideos Ramen, pero más sabroso. ¡Estaba riquísimo!

En el bar en el que comimos, la gente seguía las noticias por el canal NHK, la televisión pública japonesa. Explicaban lo que sucedía con los reactores de la central de Fukishima e informaban de las labores de rescate que continúan en las zonas damnificadas por el tsunami. Era evidente el interés por lo que contaban de todos los que estábamos allí. No vimos a nadie con cara de pánico, como el pasado viernes, cuando nos sorprendió el gran terremoto en la plaza en la que se levanta la estatua de Hachiko y la gente tenía el miedo dibujado en sus caras.

Los transportes en Tokio no están más abarrotados que en los días previos al terremoto
Después de comer paseamos un poco. Hacía fresquito y muchísimo viento, pero seguía habiendo ambientillo en la calle. Pecando de aburrido el día, nos pareció buena idea ver una película y, tras a hacernos el carné del videoclub, nos fuimos a comprar provisiones para pasar una tarde de pelis de miedo. En el videoclub los clientes se llevaban todo tipo de pasatiempos: juegos, música, y sobre todo, películas. En las tiendas, al menos las de mi zona, en shinjuku-ku, que está en en centro de Tokyo, ya no había problemas para encontrar bollería ni platos preparados. He utilizado la línea de tren Yamanote de la JR (Japan Rail) para moverme por Tokio. No tuve problemas en los desplazamientos.

Por la tarde recibí un email de una cadena de televisión española cuyo nombre prefiero omitir. Me dicen que están preparando un reportaje sobre lo que está sucediendo en Japón y que quieren hacerlo desde la mirada de algún español que viva aquí: "los transportes abarrotados, las colas en las gasolineras, los supermercados vacíos, los cortes de electricidad, la gente que va con mascarillas..." Me proponían colaborar, con una cámara, 24 horas. Pues va a ser que no, porque los transportes en Tokio no están más abarrotados que en los días previos al terremoto, ni he visto colas en las gasolineras por las que he pasado, no me han cortado la electricidad en ningún momento, hasta ahora, no hay más gente con mascarillas que en la primavera pasada y en los súper que están cerca de mi casa no faltan productos... No entiendo que se quiera trasladar una visión de Tokio que ahora mismo yo no veo.

Una imagen bastante frívola del asunto. Ndie en España ha hablado de Godzilla en Tokio. Más bien, cuando se habla de radioactividad se habla del enemigo silencioso. Los periódicos españoles y rxtrfanjeros han hablado de un límite de radiación de 80 km. Creo que TOKIO ESTÁ A 270 KM. DE FUKUSHIMA. Nadie habla de lo que dice esta chica. Pero podría llegar a Tokio. ¿Qué esperan que pase en Japón cuando se habla de posible desastre nuclear? A mi ya me parece un desastre lo que está pasando ahora.

Le pediría a Público que sea un poco más serio con los artículos que publica.

domingo, 13 de marzo de 2011

TSUNAMI







Si quieres ver las imágenes en su contexto ENTRA Especialmente para la tercera imagen, ya que se trata de un gift animado y podrás ver la llegada de la gran ola.

Impresionante reconstrucción de un tsunami






Otra perspectiva



La gran ola en Japón. Marzo 2011



La gran ola en un grabado del siglo XVIII





ACCIDENTE NUCLEAR EN JAPÓN



JAPÖN TARDA UN MES EN RECONOCER LA GRAVEDAD DE LOS HECHOS

Ver ElPaís 12-03-2011
LA EVOLUCIÖN DE LOS ACONTECIMIENTOS: Día 13 de abril de 2011

El gobierno pasa a admitir que el accidente es del nivel del de Chernobil.









http://www.elpais.com/fotografia/internacional/Explosion/planta/Fukushima/I/elpepuint/20110313elpepuint_2/Ies/

Buscar este enlace en El País. ¿Dónde está el muro de contención? ¿No vemos el reactor al descubierto?

LOS HÉROES DE CHERNOBYL

Se puede ver en youtube la serie de 10 vídeos sobre Chernobyl, el sacrificio de héroes anónimos y las mentiras de los poderosos sobre la energía nuclear:



EXPLOSIONES EN LAS NUCLEARES DE JAPÓN

Reactor nº 1 en Fukushima



Reactor nº 3 de Fukushima



Reactor nº 2


Un diputado ruso propone a los japoneses instalarse en Rusia
Asegura que tienen "mucho espacio" y que su país no tiene nada que perder al acoger a un pueblo "tan trabajador"

PÚBLICO.ES 14/03/2011 10:19 Actualizado: 14/03/2011 10:38

Un diputado ruso propone a los japoneses instalarse en Rusia.


Tras la tragedia en Japón por el terrible terremoto y posterior tsunami que ha dejado miles de víctimas, han surgido numerosas iniciativas solidarias en todo el planeta con el pueblo japonés.

Una de las que más ha llamado la atención es la del jefe del partido liberal-demócrata LDPR de Rusia, Vladimir Zhirinovski, quien ha sugerido al Gobierno ruso proponer a los japoneses que ocupen las regiones desocupadas del país.

"Que vayan allí donde hay lugar, que construyan, que se instalen, no molestarán. Rusia tiene todo que ganar al recibir a un pueblo tan trabajador", ha dicho Zhirinovski a la agencia AFP.

"Se trata de una amenaza de desaparición de la nación japonesa en un futuro próximo", ha añadido el político ruso, quien considera que su país tiene "mucho espacio" y que "se puede dar empleo a muchos cerebros y brazos". Con esta propuesta, Zhirinovski quiere "evitar una catástrofe humanitaria".

Empleos de Alto Nivel80.000 empleos preseleccionados exclusivamente para ejecutivos



Bruselas habla de ´apocalipsis´ y dice que Tokio ha perdido ´el control de la situación´ NOTICIA EN

"Espero que no ocurra lo peor, pero no podemos excluir que ocurra lo peor en las próximas horas y días", ha avisado el comisario de Energía europeo, Günther Oettinger

Bruselas habla de ´apocalipsis´ y dice que Tokio ha perdido ´el control de la situación´ EFE

EP / BRUSELAS El comisario de Energía, Günther Oettinger, ha calificado este martes de "apocalipsis" el accidente en la central nuclear de Fukushima provocado por el terremoto que afectó a Japón el pasado viernes y ha asegurado que "casi todo está fuera de control" en esa planta.

"Se ha hablado de apocalipsis y yo creo que esta palabra está particularmente bien elegida", ha dicho Oettinger en una comparecencia ante la comisión de Energía de la Eurocámara. El comisario se ha declarado "muy preocupado" por lo que está ocurriendo en las últimas horas en la central de Fukushima por considerar que "casi todo está fuera de control".

"Espero que no ocurra lo peor, pero no podemos excluir que ocurra lo peor en las próximas horas y días", ha avisado el comisario de Energía.

Oettinger ha insistido que, aunque Japón cuenta con "excelentes ingenieros" y "tecnología punta", ya no puede garantizar el control y la seguridad operativa de la central.

La Comisión está en permanente contacto con la Agencia Internacional de la Energía, su delegación en Tokio y con "todas las fuentes de información posible" para seguir la situación, según ha dicho el comisario de Energía.

Además, ha anunciado que el accidente nuclear en Japón y sus consecuencias se abordará en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebra los días 24 y 25 de marzo.

Los 50 héroes de Fukushima. ENTRA EN ABC












TRIBUNA: ULRICH BECK 05/04/2011. EL PAÍS

La industria nuclear contra sí misma
La catástrofe de Fukushima desmiente el mito de la invulnerabilidad de las centrales nucleares occidentales. Nada ni nadie pueden asegurarnos contra los peligros de algo como lo que está ocurriendo en Japón

Por sociedad del riesgo mundial entendemos una época en la que los aspectos sombríos del progreso determinan cada vez más las confrontaciones sociales. Se convierte en motor de la política aquello que al principio no era evidente para nadie y se negaba: que nos estábamos poniendo en peligro a nosotros mismos. Los peligros nucleares, el cambio climático, la crisis financiera, los ataques del 11 de septiembre, etcétera, siguen en buena medida el guión de la "sociedad del riesgo". A diferencia de anteriores riesgos industriales, este tipo de riesgos (1) no está delimitado local, temporal, ni socialmente; (2) no es imputable conforme a las actuales normas de causalidad, culpa y responsabilidad; y (3) no es compensable ni asegurable. Cuando las compañías de seguros niegan su cobertura -como ocurre con la energía nuclear y los nuevos desarrollos de la ingeniería genética- se traspasa la frontera entre los riesgos calculables y los peligros incalculables. Estos potenciales de peligro son generados industrialmente, externalizados económicamente, jurídicamente individualizados, técnicamente legitimados y políticamente minimizados. Dicho de otro modo: entre el sistema normativo de control "racional" y los potenciales de autodestrucción desencadenados existe la misma relación que entre los frenos de una bicicleta y un avión intercontinental.

El terremoto y el tsunami fueron naturales, pero no la construcción de la central y el que estuviera allí

La actitud nuclear es intentar achicar el agua de un barco perforando un agujero en su casco

¿Pero Fukushima no se diferencia de Chernóbil en que los horrendos acontecimientos de Japón dan comienzo con una catástrofe natural? La destrucción no ha sido desatada por una decisión humana, sino por el terremoto y el tsunami. La categoría "catástrofe natural"se refiere a algo que no ha causado el hombre y de lo que el hombre no tiene que responsabilizarse. Sin embargo, esta perspectiva es la propia de un siglo que ha quedado atrás. El concepto es erróneo desde el momento en que la naturaleza no sabe de catástrofes, sino, en todo caso, de dramáticos procesos de transformación. Transformaciones tales como un tsunami o un terremoto solo se convierten en catástrofes en el horizonte de referencia de la civilización humana. La decisión de construir centrales nucleares en zonas sísmicas no es un fenómeno natural, sino una decisión política de la que también debe darse razón en el ámbito político. No solo en el caso de la construcción de centrales nucleares, sino también en el de la construcción de rascacielos, o en el de la planificación de una metrópoli como Tokio tales "catástrofes naturales" se transforman en riesgos dependientes de decisiones de las que, al menos en principio, puede responsabilizarse a quienes las toman. El caso actual de Japón pone de manifiesto cómo se entreteje aquello que atribuimos a la naturaleza y aquello que atribuimos al poder humano.

De forma muy general, hablamos de "catástrofe natural" y de "peligro ambiental" en un momento histórico en el que ya no existe algo como una "naturaleza pura" que pueda contraponerse a la técnica y a la sociedad. Lo que unos, digamos la industria química, contaminan como "medio ambiente", es lo que otros, pongamos por caso la agricultura, el turismo o la industria pesquera, ofrecen al mercado.

Para la industria nuclear ya ni siquiera es necesario negar el riesgo: denigrar la alternativa es un movimiento táctico de valor equivalente. En este sentido, paradójicamente, fue el cambio climático lo que abrió nuevos mercados a las nucleares.

Desde el siglo XVIII, lo que se había logrado era alcanzar un consenso sobre los riesgos tempranos de la era industrial en la medida en que tales riesgos se basaban en un sistema de compensación anticipada de sus consecuencias: cuerpos de bomberos, compañías de seguros, atención psicológica y sanitaria, etcétera. La conmoción que embarga a la humanidad, vistas las imágenes del horror que nos llegan de Japón, se debe a otra idea que se va abriendo paso: no hay institución alguna, ni real ni concebible, que esté preparada para la catástrofe nuclear máxima y que sea capaz de garantizar el orden social, cultural y político incluso en ese momento decisivo.

Sí que hay, por el contrario, numerosos agentes que se especializan en la negación de los peligros. En vez de seguridad mediante compensación anticipada tenemos el tabú de la infalibilidad: todos los países -muy en especial, faltaría más, Francia, como bien sabe Sarkozy, el experto en energía nuclear- tienen las centrales nucleares más seguras del mundo. Los garantes del tabú son la ciencia de la energía nuclear y la economía de la energía nuclear, precisamente aquellos que, vistos los catastróficos acontecimientos, han sido sorprendidos in flagranti error por la opinión pública mundial.

Solo los reactores nucleares "comunistas" podían explotar; así intentó Franz-Josef Strauss (1986) delimitar los sucesos de Chernóbil, dando a entender que el Occidente desarrollado capitalista disponía de centrales nucleares seguras. Pero ahora este desastre se ha producido en Japón, el país del mundo que pasa por ser el que tiene la más avanzada tecnología, el mejor equipamiento y el que tiene más en cuenta la seguridad. Se ha acabado la ficción de que en Occidente podemos mecernos en nuestra seguridad. Los dramáticos acontecimientos de Fukushima echan por tierra ese mito de la seguridad de la racionalidad técnica. Lo que también nos lleva a plantear la pregunta por el valor de un sistema jurídico que regula hasta el ínfimo detalle de los pequeños riesgos técnicamente manejables, pero que, en virtud de su autoridad, legaliza, y nos hace asumir a todos, en tanto que "riesgos residuales" aceptables, los grandes peligros que amenazan la vida de todos, en la medida en que no sean susceptibles de una minimización técnica.

El "oportunista nuclear" -figura de la que la canciller alemana, Angela Merkel, ofrece un ejemplo actual- nos brinda la ocasión de observar los dilemas de la política pronuclear: ¿cómo puede mantenerse la autoridad política oponiendo enérgicas protestas de seguridad a la conciencia de peligro del electorado, cuando por ese mismo hecho uno se hace objeto permanente de ataque y con cualquier catástrofe, o insinuación de la misma, pone en juego toda su credibilidad?

El hecho de que la última esperanza de Japón estribe en el recurso a las "fuerzas de autodefensa", que han de suplir, descargando agua desde los helicópteros, los averiados sistemas de refrigeración, es algo más que una ironía. Hiroshima fue el horror por antonomasia. Pero aquí fue el enemigo el que golpeó. ¿Qué pasa cuando el horror surge del meollo productivo de la sociedad, no del Ejército? En este caso, quienes ponen en peligro a la nación son los propios garantes del derecho, del orden, de la racionalidad, de la democracia.

Muchos lamentan que las aterradoras imágenes de Japón infundan "miedos injustificados". Pero esto supone ignorar la dinámica política que se aloja en el minusvalorado potencial autoaniquilatorio del triunfante capitalismo industrial. Pues muchos peligros -ejemplo paradigmático: la radiación nuclear- son invisibles, se sustraen a la percepción cotidiana. Eso quiere decir que la destrucción y la protesta están sujetas a una mediación simbólica.

La pregunta por un sujeto revolucionario que subvierta las relaciones de poder definitorias de la política del riesgo cae en el vacío. No son los movimientos antinucleares, ni la opinión pública crítica, o no solo ellos, quienes están en situación de invertir el rumbo de la política nuclear. El contrapoder de la energía nuclear no son los manifestantes que bloquean el transporte de los residuos radiactivos. El más ferviente enemigo de la energía nuclear es... ¡la propia industria nuclear!

El mito de la seguridad reverbera en las imágenes de esas catástrofes que hay que excluir categóricamente, según los gestores de la energía nuclear. Cuando esto se percibe, cuando se demuestra que los garantes de la racionalidad y el orden legalizan y normalizan peligros mortales, se crea el caos en el ámbito mismo de aquella seguridad que promete la burocracia.

Sería un completo error concluir que de esta manera despunta una nueva fase de la Ilustración. Antes al contrario, habrá a quien el panorama aquí expuesto le haga pensar más bien en aquellos que tratan de achicar el agua que inunda el barco perforando un agujero en su casco.

Ulrich Beck es sociólogo, profesor emérito de la Universidad de Múnich y profesor de la London School of Economics. Traducción de Jesús Alborés Rey.

miércoles, 9 de marzo de 2011

lunes, 7 de marzo de 2011

LOS TRABAJADORES DE LA CENTRAL Y LA OPINIÓN DE POLÍTICOS Y OTRAS PERSONALIDADES



Aunque diga que no está disponible se puede seguir viendo en la siguiente dirección:

http://www.youtube.com/watch?v=51ivXkQXlB4

La opinión del gobierno de España. Zapatero a favor de las energías renovables





">AZAR Y LAS NUCLEARES

Aznar dejó de gobernar en 2004






El CSN

A favor de la continuidad de Garoña. Para saber más

Personalidades y políticos a favor y en contra de las centrales nucleares: Sacado de la página del enlace.

(Foto: Nuclenor)

La ex ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona considera que cerrar Garoña es “la mejor de las decisiones” que podría tomar el Gobierno, no sólo por razones ideológicas, sino por cuestiones “estratégicas” y para definir cuanto antes la política energética del futuro. Narbona y asegura que la nuclear tiene problemas “muy importantes” que son analizados no sólo por los ecologistas. El último informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), plantea la inviabilidad económica futura de la energía nuclear.

La actriz, cantante y conocida activista por los derechos humanos Bianca Jagger se muestra contraria a la energía nuclear y apoya el cierre de las actuales centrales: “No bajan las emisiones de CO2 y no pueden ser la solución contra el calentamiento del planeta. La energía nuclear no es una sustituta para las energías sostenibles y su precio, el coste económico, es extremadamente alto. De hecho, la energía nuclear siempre ha dependido de subsidios masivos por parte de los Gobiernos. Por otro lado, el uranio, además de ser caro, se va a acabar dentro de cinco décadas y representa serios riesgos para la salud de las personas.”

Jesus Caldera desde la presidencia de la Fundación Ideas se ha unido a las voces que piden el cierre de las nucleares, empezando por Garoña. En el estudio “Un nuevo modelo energético para España” [ver pdf] se defiende que “las centrales nucleares existentes en España deberían comenzar a cerrarse a partir del final de las licencias existentes”, que debería prevalecer el límite de 40 años y que no es necesario construir nuevas centrales.

En Izquierda Unida ha habido un pronunciamiento público del partido a favor del cierre de Garoña y en contra de liberar el mercado de uranio.

Patxi Lopez, el lehendakari vasco, se ha mostrado partidario de “cumplir las promesas electorales” y por ello de desmantelar Garoña. Y el Parlamento vasco ha exigido el cierre de la central reiterando su oposición a la prórroga tras lograr una amplia mayoría al votar a favor, el único parlamentario de EA, los 30 del PNV, los 25 del PSE, 4 de Aralar y otro de EB. En contra se posicionaron los 13 diputados del PP y el de UPyD.

FACUA, la asociación de consumidores en acción también ha reclamado el desmantelamiento de la central de Garoña por considerar que esta energía “supone muchos riesgos que se pueden evitar con el uso alternativo de fuentes renovables”. Denuncian la radiación artificial en todo su ciclo de producción, que es muy contaminante, ya que la extracción y transporte del uranio supone la emisión de CO2 a la atmósfera, y el problema de los residuos radiactivos.

A pesar del argumento de la perdida de empleo, sindicatos como CNT en Burgos y La Rioja, ELA en el País Vasco, CCOO de Castilla y Leon, La Rioja, Pais Vasco y Aragon han apoyado el cierre de Garoña. A nivel nacional Comisiones Obreras aboga por sustituir la energía nuclear en España, pero mediante “un plan de consenso que determine qué hacer con las centrales y que incluya un plan de desarrollo para la zona donde éstas se ubican.

EN CONTRA DE CERRAR GAROÑA Y A FAVOR DE LA PRORROGA

José María Aznar ha denunciado lo que considera “arrojo” del gobierno de Zapatero por defender el parón nuclear y no prorrogar la licencia de Garoña.. Aunque en 2006, bajo su presidencia tomó la decisión de cerrar Zorita.

Felipe Gonzalez es partidario de prolongar la vida de la central de Garoña, porque “el programa electoral no obliga a su cierre. Mi opinión es que si tiene un tiempo útil de 10 años más y, teniendo en cuenta todos los factores (crisis energética, cambio climático…), debería prorrogarse la vida de la central”.

Sin embargo, al gobierno de González se debe el primer cierre de una central nuclear en nuestro país. La de Vandellós I en 1989. Era entonces presidente del Consejo de Seguridad Nuclear, Donato Fuejo. Según recuerda el blog de Greenpeace, la central sufrió un grave accidente que a punto estuvo de causar una catástrofe debido a un fuego que afectó a los circuitos eléctricos de la central. Finalmente, el Gobierno decidió su cierre definitivo. En 1984, Felipe Gonzáles también impuso una moratoria a esta energía para limitar el peso nuclear a 7.500 MW y paralizó las obras de cinco centrales.

En el PP, Mariano Rajoy ha considerado que el “sentido común” llama a no cerrar la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) y realizar un “esfuerzo” para no depender del exterior ni de los precios del petróleo y del gas”. En el mismo sentido se ha manifestado Jaime Mayor Oreja para quien cerrar Garoña sería “un disparate”.

El ex presidente del Congreso, Manuel Marín, actualmente presidente de la Fundación Iberdrola ha defendido la prorroga de las actuales centrales nucleares, incluyendo la de Garoña. Según él, España necesita “guardar el ‘mix’ energético precisamente por seguridad nacional”, y aunque aclaró que su “vocación” es avanzar hacia energías renovables, “no es posible” que éstas fuentes “muevan toda la economía española, las industrias y las ciudades”, por lo que concluyó que “durante algún tiempo tendremos que mantener el ‘mix’ energético, incluyendo el nuclear”.

FCC y su presidente Baldomero Falcones se han mostrado a favor de prolongar la vida de la central. “España necesita energía barata y con emisiones mínimas de CO2. La decisión sobre Garoña debe ser profesional, seria y con rigor”, ha asegurado.

jueves, 24 de febrero de 2011

LA COMPETENCIA DIGITAL



LIBIA

Influencia de la revolución libia en el petróleo.